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Entre reprobar matemáticas y elegir una carrera: una historia mal contada

Mariela R. Camo Lectura ~7–10 min
Imagen 1 del artículo: resolver problemas

Introducción: una pregunta incómoda pero necesaria

Las matemáticas siempre han sido para mí algo fascinante. En mi opinión, son la ciencia más perfecta, lógica y satisfactoria que existe. Sin embargo, para alguien que desde niña ha disfrutado las matemáticas, surge una pregunta inevitable:

¿por qué la mayoría de las personas las odia o no logra disfrutarlas?

El panorama actual: ¿qué dicen los datos?

Lamentablemente, esto no solo es mi percepción ni una frase que se escucha de manera aislada; los datos lo confirman.

De acuerdo con los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2022, el desempeño en matemáticas de los estudiantes mexicanos es insatisfactorio:

  • Dos de cada tres estudiantes no alcanzan el nivel básico, lo que implica que no son capaces de representar matemáticamente una situación simple (IMCO, 2023; PISA, 2024).

Este bajo desempeño no es un fenómeno aislado ni reciente, sino un reflejo de problemas estructurales en la forma en que se enseñan y evalúan las matemáticas.

El mensaje cultural: “mi talento es otro”

En semanas recientes se volvió popular un trend que inicia con la frase:

“Volviste a reprobar matemáticas…”

y termina mostrando el principal talento de quien aparece: música, pintura, deporte, entre otros.

El mensaje implícito es claro: nunca fueron buenos en matemáticas porque su talento es otro.

Pero esto abre una pregunta más profunda:

  • ¿acaso un talento excluye al otro?
  • ¿Ser artista o deportista implica no poder comprender o disfrutar las matemáticas?

El mito de “no ser bueno para las matemáticas”

Imagen 2 del artículo: reprobar matemáticas

Al investigar más, descubrí que la idea de que la mayoría de nosotros “no somos buenos en matemáticas” no es exclusiva de México; se repite en muchos países. Y más que una creencia, se trata de un mito ampliamente difundido.

En la mayoría de los casos, el problema no es la falta de capacidad, sino la forma en que las matemáticas se enseñan, se presentan y se viven desde edades tempranas.

Lo más probable es que no odiemos las matemáticas en sí, sino la experiencia que hemos tenido con ellas.

Resulta lamentable que muchos jóvenes descarten carreras relacionadas con matemáticas simplemente porque, en algún momento alguien les dijo que “los números no eran lo suyo” o porque reprobaron uno o varios exámenes. Sin embargo, cometer errores es parte natural de cualquier proceso de aprendizaje; de hecho, son esos errores los que permiten mejorar.

Cuando sí existe una dificultad real

Es importante aclarar que sí existen casos en los que una persona presenta una limitación real para aprender matemáticas, como la discalculia, un trastorno del aprendizaje que dificulta el desarrollo de habilidades aritméticas.

Se presenta aproximadamente entre el 2 % y el 6 % de la población, y requiere estrategias educativas específicas (Espín-Gavilánez & Yungán-Parra, 2024).

No obstante, fuera de estos casos, la gran mayoría de las personas sí tiene la capacidad de aprender matemáticas.

Aprender matemáticas sí es posible

Como explica Daniel T. Willingham en su artículo Is it true that some people just can’t do math? (2009), aprender matemáticas es similar a aprender a leer: todos podemos hacerlo, pero requiere tiempo, esfuerzo y el desarrollo progresivo de habilidades más complejas. Tal vez no es tan natural como aprender a hablar, pero nuestro cerebro cuenta con las herramientas necesarias para lograrlo.

Las matemáticas están en más lugares de los que imaginas

Saber matemáticas no significa únicamente resolver ejercicios complicados. En realidad, abre un mundo de aplicaciones que muchas veces pasan desapercibidas.

Las matemáticas están detrás de profesiones tan diversas como la ingeniería, la robótica, la criptografía o el diseño de videojuegos. Gracias a ellas existen los algoritmos que usan las redes sociales, las recomendaciones de plataformas de streaming y los sistemas de cifrado que protegen nuestra información.

También permiten:

  • Calcular trayectorias y estabilidad en aviones, cohetes y satélites
  • Controlar el equilibrio y la toma de decisiones de robots
  • Comprender el origen del universo y el comportamiento de las galaxias
  • Validar tratamientos médicos y vacunas
  • Diseñar prótesis y equipos médicos
  • Crear animaciones 3D y arte generativo
  • Analizar sistemas económicos y financieros completos

Y esto no significa que las artes o los deportes sean menos valiosos, sino que cerrarse a las matemáticas por una creencia aprendida implica renunciar a un mundo entero de posibilidades.

Reflexión final: sigue tu instinto

Si estás por elegir una carrera que te acompañará el resto de tu vida, no la descartes pensando:

“Me gustaría estudiar una ingeniería, pero tiene muchas matemáticas y a mí no se me dan”,

ni la elijas por descarte, solo porque “no tiene matemáticas”.

No, por favor, no te hagas eso.
Casi siempre será mejor seguir tu instinto que dejar que un miedo aprendido decida por ti.

Referencias

  1. Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). (2023). PISA 2022: Dos de cada tres estudiantes en México no alcanzan el nivel básico de aprendizajes en matemáticas.
    https://imco.org.mx/pisa-2022-dos-de-cada-tres-estudiantes-en-mexico-no-alcanzan-el-nivel-basico-de-aprendizajes-en-matematicas/
  2. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). PISA 2022: Notas por país – México. Perfiles Educativos, 46(183).
    https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-26982024000100188
  3. Espín-Gavilánez, M. E., & Yungán-Parra, E. A. (2024). Aprendizaje de operaciones elementales de matemática en estudiantes con trastorno de discalculia en educación básica. Código Científico Revista de Investigación, 5(1), 283–298.
  4. Willingham, D. T. (2009). Is it true that some people just can’t do math? American Educator.